Prefacio
Podría repetir aquí más de un concepto de las palabras liminares de
Prosas profanas. Mi respeto por la aristocracia del pensamiento, por
la nobleza del Arte, siempre es el mismo. Mi antiguo aborrecimiento
alamediocridad,alamulatezintelectual,alachaturaestética,apenas
si se aminora hoy con una razonada indiferencia.
El movimiento de libertad que me tocó iniciar en América, se pro-
pagó hasta España y tanto aquí como allá el triunfo está logrado.
Aunque respecto a técnica tuviese demasiado que decir en el país en
donde la expresión poética está anquilosada a punto de que la momi-
ficación del ritmo ha llegado a ser un artículo de fe, no haré sino una
cortaadvertencia.EntodoslospaísescultosdeEuropasehausadodel
hexámetro absolutamente clásico sin que la mayoría letrada y sobre
todo la minoría leída se asustasen de semejante manera de cantar. En
Italia ha mucho tiempo, sin citar antiguos, que Carducci ha autori-
zado los hexámetros; en inglés, no me atrevería casi a indicar, por
respeto a la cultura de mis lectores, que la Evangelina de Longfellow
está en los mismos versos en que Horacio dijo sus mejores pensares.
En cuanto al verso libre moderno . . . ¿no es verdaderamente singular
que en esta tierra de Quevedos y de Góngoras los únicos innovadores
del instrumento lírico, los únicos libertadores del ritmo, hayan sido
los poetas del Madrid Cómico y los libretistas del género chico?
Hagoestaadvertenciaporquelaformaesloqueprimeramentetoca
a las muchedumbres. Yo no soy un poeta para muchedumbres. Pero
que indefectiblemente tengo que ir a ellas.
Cuando dije que mi poesía era ‘‘mía, en mí’’ sostuve la primera
condición de mi existir, sin pretensión ninguna de causar sectarismo
en mente o voluntad ajena, y en un intenso amor a lo absoluto de la
belleza.
Al seguir la vida que Dios me ha concedido tener, he buscado ex-
presarme lo más noble y altamente en mi comprensión; voy diciendo
mi verso con una modestia tan orgullosa que solamente las espigas
comprenden,ycultivo,entreotrasflores,unarosarosada,concreción
de alba, capullo de porvenir, entre el bullicio de la literatura.
Si en estos cantos hay política, es porque aparece universal. Y si
encontráis versos a un presidente, es porque son un clamorcontinen-
48
Previous Page Next Page